Agradecimientos
Uno no llega solo a donde quiere estar. Por el camino se va a encontrando con personas
que le ayudan a cruzar un puente, le enseñan palabras mágicas, le guían en la oscuridad. En Sueñacuentos hay trocitos de muchas personas. Estas son las más importantes y queremos darles las gracias.
A quienes me han traído hasta aquí
Siempre hay una persona que te coloca en la casilla de salida. En mi caso fue Irene Herrero, quien dio mi nombre cuando se enteró de que buscaban una escritora de cuentos infantiles. Con ella empieza esta aventura. Gracias, Irene.
A Cristina Rodríguez, mi siempre jefa y amiga. Ella dispuso el tablero y me ofreció formar parte de Mumablue, la empresa para la que publiqué mi primer cuento en papel. Confió en mí para escribir los 20 siguientes y para crear el podcast Pequehistorias, convirtiendo dos de mis sueños en realidad. Gracias, Cristina.
A Gonzalo Ibáñez, mi siempre jefe y amigo. Él me enseñó las reglas del juego del marketing digital. Esos conocimientos han ayudado a que Sueñacuentos haya llegado lejos. También me hizo descubrir la Caperucita Rebelde que hay en mi interior y que se acabaría convirtiendo en Antonia Kitty. Gracias, Gonzalo.
A Federico Volpini, mi profe. Él me enseñó guión y dramatización radiofónica y me descubrió la magia de contar con sonidos. Gracias, Volpi.
A Javier Gallego, Celia Montalbán y Mayka Aguilera, quienes me maravillaron con sus piezas de ficción radiofónica y me regalaron un poquito de la sustancia psicoactiva ficticia fundamental cuando tan solo era una becaria en Radio 3. Gracias, melanges.
A Mónica Mir, directora de Best Buddies España, por confiar en mí y enseñarme lo precioso que es poner el trabajo propio al servicio de una causa que persigue la igualdad y la integración en la infancia. Gracias, Mónica.
A Andrés Cardente, mi André, que me ha ayudado a crear esta web encargándose de la programación y el diseño web con gran ilusión. Gracias, Andrés.
A Álvaro Ribagorda, mi Alvarito, siempre dispuesto a ayudarme cuando necesito un diseñador gráfico que haga las cosas con cariño. Gracias, Álvaro.
A Itziar Goitia, mi mamá de Radio Exterior. Ella me quiso, me cuidó y me enseñó dejándome aprender a mi manera: con libertad. Gracias, Itziar, allá donde estés.
A quienes nos prestan su voz
Guiller Verdín, la voz profesional que da vida a Melchor, uno de los personajes más queridos por los sueñacuentos. Jorge López, mi rey de voz grave. Alejandro Silva, quien no dudó un momento en sumarse al proyecto de “esa vecina que propone cosas raras”. Eloy y Manu de la Haza, la combinación de voces padre e hijo más maravillosa. Guadalupe Rojas, quien pone el acento argentino. Ana Lucía Acosta, por enviarnos su dulce voz desde la lejana Colombia. También a John Jairo Blandón, Juan Felipe Correa, Luis Rojas, Tiziana Matinata, Priscillah Amukunyo Tamana, Melvin Akal Tamana, Fridah Ebei, Encarna Moñino y Pablo Moñino.
A los y las sueñacuentos que nos escuchan
Gracias a todos los que, cada noche, nos permitís entrar en vuestra habitación a través de la voz. Vuestro cariño, vuestros preciosos comentarios y mensajes, vuestra ilusión ante cada nuevo episodio, es el mejor regalo que nos podríais hacer. Gracias, sueñacuentos.
A los artistas más generosos
Nuestros audiocuentos son posibles gracias a distintos artistas que ofrecen su obra bajo licencia de uso libre. Sin sus músicas, sus efectos, Sueñacuentos sonaría en el vacío más absoluto. Gracias, entre otros muchos, a Alexander Nakarada, Kevin MacLeod, Rafael Krux o Bryan Teoh, por sus maravillosas composiciones musicales. No me conocen de nada, van a flipar como gugleen sus nombres y acaben aquí.
Gracias también a todos esos ilustradores que facilitan imágenes de uso libre a través de freepik: sadewotito, brgfx, upklyak… y muchos más. Pintáis de colores Sueñacuentos.
A nosotras mismas
Porque hay que quererse a uno mismo, sueñacuentos. Este bonito proyecto tampoco habría sido posible sin nosotras, Elena y Alejandra. Nos damos las gracias por nuestra dedicación, las horas de trabajo y las buenas ideas. Bueno, en realidad las mejores ideas se las debemos a la musa. Gracias, Musa. Ven a visitarnos siempre que quieras.